Lo que le duele a México

Por: Lorena Sánchez Sandoval
Alumna de Ciencias de la Comunicación UCEM
Colaboradora del Laboratorio de Periodismo UCEM

paisaje_en_tepeyahualco_puebla_meixico_2013-10-11_dd_01

Foto paisaje, por: Diego Delso, bajo licencia CC BY- SA

 

¿Sabes cuántos jóvenes hay en tu país? 37, 504, 392 mexicanos de 12 a 29 años de edad. Es decir, el 31.4% de la población total en México. De estos millones, ¿cuántos de nosotros hacemos algo por apoyarlo?, ¿qué tanto interés mostramos por nuestra patria?

Meses atrás me topé con un documental llamado “Gimme The Power”, protagonizado por los integrantes de la banda mexicana, Molotov. Me sorprendió la cantidad de datos que ignoraba de mi propio país. Pero lo que más me impactó fueron las tormentosas palabras del narrador:

“Ya han sido muchas batallas perdidas para México. La lucha por la democracia, la lucha por la libertad de expresión, la lucha contra el crimen organizado, la lucha contra el gobierno corrupto aliado con sectores del crimen organizado, la lucha por mantener una identidad cultural, la lucha por la supervivencia. México vive permanentemente crudo, reprimido y con mucho miedo”.

De este fragmento, yo excluiría la palabra “permanentemente”. Claro que México ha sido pisoteado más de una y mil veces, claro que somos una nación revolcada en ruinas y sangre, viviendo una dictadura disfrazada de democracia que cambia de cara cada sexenio. Que cambia de promesas y cortinas de humo, pero que nos lleva al mismo resultado.

¿Pero, permanentemente? ¿En verdad hemos perdido la esperanza en nuestro país, o peor aún… en los mexicanos?

_mg_0130-copia

Manifestación por “gasolinazo” 2017, San Luis Potosí, por Laboratorio de Periodismo

Territorio, cultura, diversidad, historia y riquezas… México tiene todo para ser mucho más de lo que es ahora. ¿Pero, qué nos falta para darnos cuenta de lo que podemos dar y explotar nuestro potencial? ¿Otra revolución? ¿Llegar a casa y encontrar solamente migajas de pan?

 

Nos falta interés. Basta de pensarnos como seres pasantes solamente. Basta de mediocridad, de vivir en un engaño diario, de no salir de nuestra zona de confort. Basta de decir “por eso estamos como estamos” para después hacer absolutamente nada al respecto.

¿Qué ganamos criticando y burlándonos de nuestro propio presidente a través de redes sociales? ¿Qué beneficios vamos a obtener de ello? Porque podremos tener una persona al mando de nuestro país que, evidentemente, no tiene idea de cómo manejarlo. Pero también tenemos a millones de mexicanos sin la menor iniciativa para prosperar, aunque con palabras sobrantes cuando se trata de atacar al gobierno, porque al parecer esa es nuestra especialidad; abrir la boca y cruzar los brazos.

Estamos esperando un cambio, y no entendemos que la palabra no es “esperar” sino “realizar”. El futuro de México está en nuestras manos, tal y como nos han dicho desde pequeños. Con cada día llega también una mala noticia, y no comprendemos que ese conjunto de noticias está marcando la historia del país. Que lo que vivimos ahora es una realidad y nuestra generación es la encargada de no pasar desapercibida. No somos inmunes. El presidente menos querido se encuentra en el poder, y los mexicanos apáticos e inconformes se encuentran en sus casas viendo televisión. ¿No es el mismo coraje e inconformidad lo que nos debería impulsar a actuar? ¿No que la patria es primero?

Pero somos una sociedad hipócrita que se viste de verde, blanco y rojo solamente en septiembre y cuando la selección nacional lo indica, pero que al momento de las elecciones se queda inmóvil, pensando que la abstención de su voto no hará la diferencia. Más de la mitad de la población piensa lo mismo, y por eso no hay diferencia. Mexicanos usando su nacionalidad cuando es conveniente.

Estamos cegados por nuestra propia ignorancia. Y somos ignorantes porque elegimos serlo. Elegimos ver, criticar, y dejarlo ir. México no va a cambiar si nosotros no lo hacemos. México no va a salir adelante si nosotros no lo empujamos.

Nuestro país debe dejar de ser visto con lástima y empezar a ser visto con esperanza y confianza en un mejor futuro. Y nosotros debemos dejar de victimizarnos, porque si somos víctimas de algo, es de nuestra poca voluntad.

Dejemos las quejas atrás… quejarse de la corrupción no va a hacer que deje de existir. La corrupción dejará de existir cuando le dejes de ofrecer “mordidas” al policía que paró tu auto cuando pasaste en luz roja.

¿Será que lo que le duele a México, somos nosotros?